Publicado el 8 febrero 2016

Eficiencia energética

En este artículo pretendemos ver a grandes rasgos la variación del tratamiento de los parámetros que más influyen en las exigencias de bienestar e higiene en el diseño de instalaciones de climatización durante los últimos 30 años.

Como concepto de climatización se entiende el proceso de tratamiento del aire mediante algún sistema por medio del cual se controlan sus condiciones de temperatura, humedad relativa, calidad y movimiento necesario para el bienestar de las personas en un espacio interior.

Partiendo de las exigencias de calidad térmica del ambiente, hemos pasado de considerar el valor obtenido al medir la temperatura seca a fijarnos en la temperatura operativa que es una ponderación de la temperatura radiante media de los cerramientos del local y la temperatura seca del aire. Este parámetro nos puede indicar, por ejemplo, porque una persona ubicada dentro de un espacio cuyos cerramientos tienen una temperatura relativamente elevada se siente incómoda aun cuando la temperatura del aire sea la adecuada.

En cuanto a la humedad relativa actualmente se estrecha la amplitud del rango entre el mínimo y el máximo permitido. Antes se especificaba que la humedad estuviera entre el 30 y el 65 % pero nunca inferior al 55 % en verano. Actualmente puede estar entre un 45 y un 60% en verano y entre un 40 y un 50 % en invierno, permitiendo un mínimo de un 35% en las condiciones extremas de invierno durante un corto periodo de tiempo. Como podemos comprobar actualmente se tiende a que los valores se estabilicen en un entorno próximo al 50 % durante todo el año.

Otro factor a tener en cuenta es la velocidad del aire en la zona de normal ocupación. Hace años este valor se limitaba a 2,5 m/s. Actualmente este valor se limita a 2 m/s partiendo de unos valores de temperatura seca de 27 ºC con un porcentaje de personas insatisfechas menor del 15 %. Si se reduce el valor de la temperatura seca también se debe reducir la velocidad del aire.

El apartado que quizás más ha variado durante los últimos años es el referido a la calidad del aire interior, tema que por su complejidad y amplitud requiere un artículo en exclusiva. De todas formas, mostraremos de manera sucinta las principales variaciones producidas a lo largo del tiempo. Hace años la principal exigencia en las instalaciones de climatización era tener una toma de aire exterior con una aportación mínima de 2,2 l/s por persona. Los valores de ventilación mínima y máxima se indicaban según el tipo de actividad en una tabla, aplicando el mayor valor que resultase por persona o por unidad de superficie. Con el paso del tiempo esta manera de operar ha cambiado. Actualmente en función del uso del edificio se definen cuatro categorías de calidad de aire interior (IDA).

El caudal mínimo de aire exterior de ventilación, necesario para alcanzar las categorías de calidad de aire interior se calculará según alguno de los cinco métodos que indica la normativa vigente que también tiene en cuenta el caso de los locales donde está permitido fumar para los que se duplican los valores indicados en las tablas. A modo de ejemplo, podemos comprobar como en una oficina sin fumadores hace años era suficiente aportar una cantidad de aire exterior equivalente a 10 l/s por persona y actualmente estos valores han pasado a 12,5 l/s por persona. En todos los casos hay un aumento en los caudales de toma de aire exterior.

En estos momentos la normativa ha incidido especialmente en la exigencia de la filtración del aire exterior introducido en los edificios, apartado que ha pasado de ser un tema menor hace años a tener una importancia básica en las instalaciones de climatización actuales. Las clases de filtración mínimas a emplear se fijan en función de la calidad de aire exterior (ODA) y de la calidad de aire interior requerida (IDA).

En cuanto a los niveles sonoros de las instalaciones de climatización también han variado el nivel de exigencias teniendo que cumplir actualmente el Código Técnico de la Edificación.

Hemos dado un repaso a la evolución y cambio de criterio en la aplicación de los parámetros fundamentales que influyen en la exigencia de bienestar e higiene, necesarios para el diseño y dimensionado de instalaciones de climatización a lo largo de los últimos 30 años. Todos los cambios introducidos han ido enfocados a mejorar la calidad térmica y ambiental de los edificios. Esta exposición nos debe ayudar a decidir sobre la conveniencia de acometer cuanto antes reformas de antiguas instalaciones térmicas existentes, así como, el grado de la reforma de las mismas.

A partir de aquí, nuestra recomendación es que todo propietario que vaya a realizar una reforma, necesite asesoramiento sobre el estado de su instalación o vaya a realizar una instalación nueva, se ponga en contacto con

Roisolma S.L., una empresa habilitada para la ejecución de todos los trabajos que tengan relación con la climatización.